Por Roger Pebody

La Conferencia anual sobre retrovirus e infecciones oportunistas (CROI) es una de las reuniones clave para que los investigadores presenten los últimos datos sobre nuevos antirretrovirales en desarrollo y la mejor manera de utilizarlos en la atención médica. Aquí hay cinco puntos destacados de la conferencia de este año.

Lenacapavir, un inhibidor de la cápside del VIH de acción prolongada que podría administrarse potencialmente cada seis meses, continúa mostrando una buena supresión viral, tanto en personas que comienzan la terapia antirretroviral por primera vez como en personas con experiencia en tratamientos con virus multirresistentes, según estudios presentados en la conferencia. La larga vida media de lenacapavir en el cuerpo significa que potencialmente podría administrarse cada seis meses, pero el desafío será encontrar un antirretroviral de acción igualmente prolongada para acompañarlo.

Mientras investigaban cómo optimizar la salud de los niños VIH negativos nacidos de madres que viven con el VIH, los investigadores encontraron otra ventaja de dolutegravir sobre efavirenz (el medicamento que se usaba anteriormente). Después de tomar dolutegravir durante el embarazo, hubo menos bebés con peso o estatura anormalmente bajos, medidos al año de edad.

Casi el 30% de los niños que nacen con el VIH que comenzaron a tomar medicamentos antirretrovirales dentro de las 48 horas posteriores al nacimiento tienen ARN del VIH indetectable, ADN proviral no detectable y no han producido anticuerpos contra el VIH dos años después. Estas características son comparables a las de un niño conocido como el ‘bebé de Mississippi’ que pudo permanecer fuera de la terapia antirretroviral durante más de dos años, aunque luego su virus regresó. Es probable que el reservorio de VIH de los bebés sea más pequeño que el de las personas con infección por VIH de larga data, lo que significa que es más probable que sean ‘controladores posteriores al tratamiento’.

Dos estudios aportan más pruebas de que tenofovir y lamivudina pueden “reciclarse” en el tratamiento de segunda línea. Los hallazgos sugieren que las pautas de la Organización Mundial de la Salud deben revisarse; actualmente recomiendan incluir un nuevo inhibidor de la transcriptasa inversa nucleósido, que generalmente es zidovudina (AZT), en un régimen de tratamiento de segunda línea. Sin embargo, la zidovudina tiene más efectos secundarios que el tenofovir.

Varios estudios cubrieron el desarrollo de anticuerpos ampliamente neutralizantes (bNAbs). Si bien pueden tener un papel como prevención del VIH o en las estrategias de remisión del VIH, también es posible que puedan ser parte de la terapia en curso en el futuro, como complementos de acción prolongada o alternativas a los antirretrovirales convencionales.

En: https://www.aidsmap.com/news/mar-2022/top-5-hiv-treatment-stories-croi-2022