*** Este  2020 Solidaridad mundial, responsabilidad compartida” es el lema  del Día Mundial del SIDA, y así lo repiten tres venezolanos que viven con VIH para lograr una mejor calidad de vida.  

Pedro, quien así quiso que lo identificara para resguardar su nombre verdadero, se expone avarios temores, el de contagiarse de COVID19si va a un centro de salud a buscar su tratamiento antirretroviral, la incertidumbre si lo conseguirá, y  hacer frente al estigma y la discriminación.

Así es la historia de este venezolano,  que en medio de esta pandemia por el coronavirus quedó atrapado en el  estado Táchira al ser decretada  la cuarentena social el pasado 16 de marzo de 2020. 

Al igual que él, algunos  venezolanos quedaron confinados en otros estados de Venezuela y  como no podían movilizarse por la falta de transporte, salvoconductos o gasolina, se adecuaron a los planes establecidos para poder recibir la terapia antirretroviral en otras farmacias del sistema de salud pública.

Para Pedro el miedo es constante. Lleva más de un año sin realizarse los exámenes para saber su carga viral y CD4, y además no tiene dinero para pagarlos en un laboratorio privado.

Él está en San Cristóbal Estado Táchira, donde se encuentra desde el mes de enero de este año. Pedro es del Estado Carabobo y cruzaba cada 15 días la frontera para llegar a Cúcuta a buscar mercancía y luego venderla en   Valencia. 

En medio de uno de estos viajes quedó represado en San Cristóbal, al ser decretada larestricción para movilizarse. 

El poco dinero que tenía lo gastó entre comida y el pago de una habitación,  donde estuvo por tres meses;  pensando que iba a retornar a finales de junio. Pero las cosas se fueron complicando, necesitaba ahora  dólares o pesos colombianos para poder pagarle a alguien que lo llevará de regreso a su estado natal Carabobo. Le hablaron de los camioneros o vendedores de hortalizas, que todas las semanas salen del páramo y viajan hacia el centro y oriente del país. 

Le comentaron que aproximadamente unos 40 dólares cobraban algunos  de estos choferes de los camiones de verduras para llevar un pasajero; pero no tenía dinero, ni salvoconducto y una prueba de PCR para descartar el coronavirus; uno de los requisitos para no tener complicaciones en lasinnumerables alcabalas.

Además, le dijeron que buscará unos 200 dólares de llegar a presentarse inconvenientes durante su trayecto a Valencia. Pero nada de eso consiguió.  

Pedro fue diagnosticado con VIH en el año 2008, desde entonces ha pasado por varios protocolos de antirretrovirales. Comentó que la cuarentena  lo desestabilizó física, emocionalmente y en sus ingresos para poder  sobrevivir.  Desde el mes de enero de 2020 toma un nuevo medicamento que contiene: Tenofovir + Lamivudine + Dolutegravir o en siglas TLD. Señaló que hasta ahora no le ha fallado este esquema. 

Hasta el 2017 se hizo su carga viral y CD4,  gracias a la ayuda de una Fundación en Valencia estado Carabobo; para ese momento estaba indetectable.

Trabajó hasta  octubre de 2018 en una empresa de seguros privado como analista de sistema, pero debido a la crisis económica el sueldo ya no le alcanzaba para mantenerse, por lo que decidió dedicarse a vender ropa. 

Al verse  varado en San Cristóbal, y con tan solo tratamiento para 15 días entró en desesperación. Dejó de lado  el estigma con el que todavía viven algunas personas seropositivas, se armó de valor y  preguntó en la calle donde quedaba la oficina del  Programa ITS/VIH-SIDA, que en San Cristóbal se encuentra  en Corposalud Táchira  ubicada en la Unidad Sanitaria de San Cristóbal; allí en medio del temor  logró obtener su tratamiento por tres meses. 

Conoció a una de las personas  que reciben antirretrovirales en esta farmacia de San Cristóbal,  lugar donde luego de contarle su historia amablemente le ofreció techo y comida. 

—Gracias a Dios y a la solidaridad de otro venezolano,  que vive con esta condición por ayudarme, ambos pasamos por la misma  incertidumbre si llegarán o no los medicamentos, , menos mal que no estamos solos y que podemos apoyarnos–

Sin embargo, por su cabeza le retumban constantemente preguntas que me  dijo en la entrevista. 

“Hasta cuándo me darán el tratamiento acá?,cuándo me podré hacer las pruebas para saber mi carga viral? ”

Lo invaden más temores, además de regresar a este centro de salud y poder contagiarse con la COVID19. Son  muchos los miedos que aquejan a una persona que vive con VIH en Venezuela. 

Al igual que Pedro, en Caracas Miguel (no es su verdadero nombre) comentó que lleva diagnosticado con VIH desde el año 2016 y hasta el 2018 tomó Atripla o Viraday, un  compuesto de efavirenz, emtricitabina y tenofovir y ahora recibe el nuevo antirretroviral combinado de conocido por sus siglas como TLD.

Indicó que en el Hospital Vargas, de donde es  paciente le han suministrado regularmente su tratamiento sin ningún contratiempo, adecuándose a los protocolos de  bioseguridad por el coronavirus.  En este centro de salud me comentó, fijaron 2 días de la semana para retirar los    medicamentos.

A Miguel le da miedo contagiarse de coronavirus, y cada vez que tiene que ir a retirar la terapia antirretroviral se pone muy nervioso.

–Siento miedo y más por  mi condición de paciente seropositivo, que nos hace vulnerables ante cualquier situación y debemos cuidarnos mucho, y más que desconozco como puede estar mi carga viral, pues la última vez que me  la realicé fue hace una año,  y   he escuchado que en un laboratorio privado la prueba podría estar por el orden de las 80 a   100 dólares–.

De acuerdo a ONUSIDA hasta diciembre de 2019, 38 millones de personas en el mundo vivían con VIH, de las cuales 25,4 millones de personas tenían acceso a la terapia antirretrovírica.

Alexander (no es su nombre real) de profesión Ingeniero vive  con VIH desde 2016 y reside en Barquisimeto estado Lara y contó que el año 2018 fue muy fuerte por el desabastecimiento de los antirretrovirales. El  duró ocho meses sin recibir el viraday , lo que lo llevó a pensar en irse en ese momento del país . 

Me puse a pensar qué hacer, ya que en marzo de 2018 no llegó más Viraday y solo me quedaba  una reserva hasta septiembre de 2018 de  algunos frascos de pastillas  que logré conseguir a través de donaciones de amigos y fundaciones–, relató.

Solo en 2018, más de 7.700 venezolanos que vivían   con VIH/SIDA  estaban fuera de su país y requerían tratamiento antirretroviral, de acuerdo con ONUSIDA. Sin embargo, en su página no aparecen cifras actualizadas de los últimos migrantes venezolanos con VIH/SIDA que han salido de Venezuela  durante esta pandemia de coronavirus. 

No queda claro a dónde podría emigrar una persona con VIH desde Venezuela. Así lo señaló Alexander, quien ha buscado información en varios portales, páginas web e incluso ha pedido información a otras personas que han emigrado, pero como su condición de salud no es pública y la mantiene en secreto, para él ha sido difícil enfrentarse a la sociedad: “Para mí no ha sido fácil, mi familia no sabe que tengo VIH, ni mis amigos; son muchas preguntas que tengo y que me gustaría que me ayudaran a resolver”dijo Alexander.

De acuerdo al  Plan Maestro para el fortalecimiento de la respuesta al VIH, tuberculosis y malaria, publicado en julio de 2018 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y ONU-Sida con el aval del Ministerio de la Salud, hasta  2016  en Venezuela había un estimado de 120 mil personas que vivían con el VIH, registrándose6. 500 nuevas infecciones ese año y 2.500 defunciones relacionadas con el SIDA. 

Cifra de diagnosticados que aumento en Venezuela, de acuerdo a Monitoreo Global del Sida, al señalar que hasta el 31 de diciembre del 2018,  se habían diagnosticado un total de 164.605 personas. 

De acuerdo a un monitoreo hecho por Acción Ciudadana Contra el SIDA (ACCSI) y la Red Venezolana de Gente Positiva (RVG+) Un total de 1.406 personas fueron diagnosticadas con VIH entre enero y julio 2020, de las cuales 1.310 sus médicos tratantes les prescribieron el TLD como tratamiento de inicio (primera línea de tratamiento), siguiendo las recomendaciones de la OMS, del Ministerio de Salud y de la Sociedad Venezolana de Infectología, con la asesoría técnica de ONUSIDA y OPS. 

Cabe destacar, que el lema este año para el 1ero de Diciembre de 2020 Día Mundial del Sida  es ‘Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”, mensaje que para los que viven con VIH en Venezuela se hace sumamente necesario para lograr un mayor compromiso. 

Entre las conclusiones de este Monitoreo y navegación del acceso a la atención y tratamientos del VIH / Enero – julio 2020, señala que se espera la llegada de un nuevo lote del antirretroviral TLD, de dos esquemas de tratamiento antirretroviral alternativo para aquellas personas con VIH que no pueden ingerir el TLD, y 33 mil reactivos para la prueba de carga viral para cubrir a menos de 50.500 personas con VIH por un año, los cuales han sido adquiridos con la segunda subvención extraordinaria del Fondo Globalpor un monto de 6 millones de dólares americanos otorgados a finales de 2019. 

Según OPS y ONUSIDA, estas medicinas y reactivos ya están fabricados y se encuentran en lista de espera para trasladarlos a Venezuela, una vez que se consiga un avión para ayudar a las Personas con VIH en Venezuela.

Mientras tanto, Pedro, Miguel y Alexander con igual condición de salud, esperan que se acabe el temor de vivir en Venezuela  con  la incertidumbre de no saber si  contarán  con el tratamiento antirretroviral, poder realizarse las pruebas de carga viral y CD4 y conseguir ingresos que les permitan cubrir sus necesidades básicas en medio de la pandemia de coronavirus. 

Redacción y entrevistas: Jorge Labrador