¿Han cometido las autoridades errores similares a los de oseltamivir?

Por Michael van den Heuvel

Remdesivir ya no se recomienda para pacientes hospitalizados a causa de COVID-19, independientemente de la gravedad de la enfermedad. Actualmente no hay evidencia de que el fármaco mejore las posibilidades de supervivencia o la posibilidad de evitar la necesidad de ventilación, escribe un panel de expertos internacionales del grupo de desarrollo de directrices de la OMS en BMJ.[1]Pagar un precio alto por remdesivir sin contar con una buena evidencia de una mortalidad menor, es como un juego al azar. Dr. Robin Ferner

“Pagar un precio alto por remdesivir sin contar con una buena evidencia de una mortalidad menor, es como un juego al azar”, dice el Dr. Robin Ferner, farmacólogo clínico de la University of Birmingham, en Birmingham, Reino Unido y quien no estuvo involucrado en la publicación.

Grandes expectativas al principio de la pandemia de SARS-CoV-2

Remdesivir ha recibido atención en todo el mundo como un tratamiento potencialmente eficaz para enfermos graves de COVID- 19, y se utiliza cada vez más para tratar a pacientes en los hospitales. Sin embargo, su relevancia en la práctica clínica no está clara.

Todavía en octubre de 2020, los resultados del estudio ACTT-1 indicaban que remdesivir tenía un efecto beneficioso sobre la morbilidad y mortalidad, pero sólo en ciertos subgrupos (como reportó Medscape ). De acuerdo con la aprobación europea, se benefician del fármaco los adultos y adolescentes de edad igual o mayor a 12 años, que reciben oxígeno adicional (por lo tanto, ni aquellos pacientes con necesidad de ventilación, ni aquellos con una afección muy leve). Pero, las recomendaciones podrían cambiar con la publicación de nuevos datos.

Nuevos datos evaluados

La recomendación actual se basa en 4 estudios aleatorizados con más de 7.000 pacientes que han sido hospitalizados por COVID-19. Recibieron diversas terapias. El panel de expertos concluyó que remdesivir no afectó significativamente la mortalidad ni ningún otro criterio de valoración importante para los pacientes, como la necesidad de ventilación mecánica o el tiempo hasta la mejoría clínica de los síntomas.

Los autores ponen en perspectiva que no se puede decir actualmente que remdesivir no sea útil en general. Más bien, con base en los datos disponibles, no hay evidencia de que influya en los puntos finales importantes. Se requieren más estudios.

Recomendaciones de corticosteroides

Los autores también evaluaron otras terapias. Recomiendan corticosteroides, principalmente dexametasona (5 mg por día), durante 7 a 10 días. Alternativamente, los médicos pueden administrar hidrocortisona (50 mg por día), metilprednisolona (10 mg por día) o prednisona (40 mg por día) durante 7 a 10 días. Los pacientes con COVID-19, grave a crítica, se benefician de estos.

La calidad de la evidencia es “moderada”, dice en el artículo. No se recomienda esta terapéutica si el curso de la enfermedad es leve. La base es el estudio RECOVERY, sobre el cual ha informado Medscape .

¿Se repetirá la historia de oseltamivir?

En un editorial adjunto, Jeremy Hsu, un periodista científico estadounidense, explora la cuestión de qué consecuencias tiene el uso de remdesivir en términos de economía de la salud.[2] Establece paralelismos con otro fármaco.

“Desde principios de la década de 2000, los gobiernos han gastado miles de millones de dólares en el almacenamiento del fármaco antiviral oseltamivir (Tamiflu) en previsión de las pandemias de influenza”, escribe Hsu. “Años más tarde, investigadores independientes obtuvieron acceso a ensayos clínicos no publicados, que demostraban que el medicamento sólo tiene efectos modestos en la reducción de la duración de los síntomas, tiene muchos efectos secundarios y que no hay datos suficientes para concluir si puede prevenir las complicaciones más graves de la influenza”.

La historia parece repetirse: “A más tardar en 2020 tendremos remdesivir, un fármaco antivírico experimental y caro, uno de los primeros y, por tanto, más publicitados fármacos, desarrollados para el COVID-19”, comenta el editorialista. Como es bien sabido, remdesivir se remonta a proyectos de investigación conjuntos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos (USAMRIID). Buscaban terapias contra el virus del Ébola. Pero el avance no se materializó. Por consiguiente, tanto mayor era la esperanza de poder ayudar a los pacientes con COVID-19.

vSin embargo, ninguno de los estudios controlados aleatorizados publicados hasta la fecha ha demostrado que remdesivir salve significativamente más vidas que el tratamiento médico estándar”, resume el periodista científico. “En cambio, los investigadores ahora se están enfocando en pacientes moderadamente enfermos, que aún podrían beneficiarse del medicamento, si se administra tempranamente”, dijo Hsu. “Pero ¿qué se recomienda para remdesivir, dado su alto precio, suministros limitados y ahora su utilidad limitada? ¿Deberían los médicos considerar la aplicación del medicamento?”. Según los datos evaluados, persisten las dudas.

A la pregunta de cuál es el valor que tiene remdesivir en la terapia del COVID-19, sólo se podrá responder una vez que el fabricante Gilead publique todos los datos de los estudios clínicos, como lo hizo Roche con Tamiflu en 2013.Ninguno de los estudios controlados aleatorizados publicados hasta la fecha ha demostrado que remdesivir salve significativamente más vidas que el tratamiento médico estándar.  Jeremy Hsu

“Fue sólo hasta que pudimos ver todo, que nos dimos cuenta de que las ventajas de Tamiflu consistían sólo en el hecho de que la duración de la enfermedad [en el caso de la influenza] se acortaba por unas cuantas horas”, dice el Dr. Tom Jefferson de Cochrane Collaboration. Éste demandó a Roche, citando la Ley de Reclamaciones Falsas de EE. UU. Esta ley federal responsabiliza a los individuos y empresas, si éstos obtienen lucros como resultado de declaraciones falsas.

En cualquier caso, Hsu espera que la historia no se repita. También se refiere a los corticoides como terapia para COVID-19. Hay buenos datos y el fármaco es barato.

Un derivado de remdesivir como nuevo faro de esperanza

Sin embargo, Gilead tiene otro as bajo la manga: la molécula antiviral GS-441524, un derivado de remdesivir. Actualmente se está investigando en estudios con animales y tendría algunas ventajas. El GS-441524 se puede administrar en forma de tableta y, por lo tanto, se puede utilizar más temprano que remdesivir intravenoso.

Además, su producción es significativamente más barata. Remdesivir fue el candidato preferido al comienzo de la pandemia, porque ya se contaba con estudios toxicológicos de la era del Ébola.
En: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5906249