Por Matías A. Loewy

La nueva variante recombinante XE, que combina los sublinajes de ómicron BA.1 y BA.2 y sería la más fácil de transmitir de todas las conocidas, por ahora ha sido solo detectada en un número minoritario de muestras en Europa y no hay registros de que circule en las Américas, informó este miércoles 6 la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“XE es un recombinante que ha sido detectado en Reino Unido (el 19 de enero pasado) y a la fecha hay algunos cientos de secuencias reportadas y confirmadas a nivel europeo. Pero no tenemos evidencia confirmada de su circulación en la región y nuestra Red Regional de Vigilancia Genómica de COVID-19 está en alerta y reportará en el caso de que haya sospecha de esa circulación”, manifestó el Dr. Sylvain Aldighieri, comandante de Incidente para COVID-19 del organismo, durante una sesión informativa sobre la pandemia.

El Dr. Aldighieri destacó que el virus SARS-CoV-2 continúa su evolución y que la aparición de nuevas variantes, incluyendo procesos de recombinantes, es una “situación esperada” cuando existe todavía una transmisión importante a nivel mundial, con más de 9,5 millones de nuevos contagios en la semana epidemiológica 13 (al 2 de abril).

Las variantes recombinantes son “un proceso esperado cuando ocurre la coinfección de la misma célula con dos virus con características un poco diferentes”, explicitó el funcionario.

En sus últimas actualizaciones epidemiológicas sobre la pandemia, del 29 de marzo y del 5 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) precisó que estimaciones preliminares sugieren que XE tiene una “ventaja de transmisión” del 10% comparada con BA.2, “aunque los hallazgos requieren confirmación adicional”.

El organismo también comunicó que está rastreando el recombinante XD, que combina delta y BA.1 de ómicron, aunque su diseminación parece estar limitada y no hay evidencias de que sea más transmisible.

¿Es de preocuparse?

Varios epidemiólogos han señalado que todavía no hay razones para una alarma desmedida, al menos, mientras no existan pruebas de una diseminación más extendida o que presente una mayor capacidad de evadir la respuesta inmune o de producir cuadros más graves.

“En este momento, realmente no hay ninguna preocupación de salud pública. Las variantes recombinantes ocurren una y otra vez. De hecho, la razón por la que esta es la variante recombinante XE es que ya hemos tenido XA, XB, XC, XD, y ninguno de ellos resultó ser una preocupación real”, señaló a ABC John Brownstein, Ph.D., epidemiólogo y director de innovación del Boston Children’s Hospital, en Boston, Estados Unidos.

Para el virólogo Jeremy Kamil, Ph. D., profesor de microbiología e inmunología en Louisiana State University Health Shreveport, en Shreveport, Estados Unidos, el “revuelo” mediático alrededor de estas nuevas variantes recombinantes es “decepcionante e inútil”.

“Son científicamente interesantes, pero siguen siendo en gran medida una curiosidad. No es probable que representen una amenaza especial o única y no debemos tratarlos como si lo fueran”, declaró a Newsweek.

Otro punto que despierta cierta preocupación es que, en la medida que los países reducen su capacidad de testeos, podría ser más difícil rastrear la transmisión de COVID-19 y en particular la propagación de nuevas variantes.

“Es esperable que, ante la disminución de casos y la percepción de que la pandemia está disminuyendo, la cantidad de pruebas sea menor y también los casos confirmados”, comentó en respuesta a una consulta de Medscape en español el Dr. Ciro Ugarte, director de Emergencias Sanitarias de la OPS.

Pero los países ya están adaptando los sistemas de vigilancia para anticipar, por ejemplo, un incremento inusual de los casos, aseguró el Dr. Ugarte. “La OPS sigue trabajando con los países para mantener las estrategias de testeo. Hay que estar muy atentos”, afirmó.