Las secuelas de la Covid-19 en la función pulmonar y cardíaca son frecuentes, pero la posibilidad de recuperarse también es considerable. En ella influye una rehabilitación temprana.

Paciente en un programa de rehabilitación.

Por Sonia Moreno

Un estudio de seguimiento de pacientes que fueron dados de alta de Covid-19 en hospitales del Tirol austriaco, uno de los lugares más afectados por el coronavirus en la primera ola, describe que a las seis semanas de recibir el alta, más de la mitad tenían al menos un síntoma (sobre todo, tos y disnea) y que un 88% tenían daño pulmonar medido mediante TC.

Sin embargo, en la siguiente visita, a las doce semanas después del alta, el daño pulmonar se redujo al 56%, así como la presencia de síntomas (la tos pasó del 39% al 15%, y la disnea del 47% al 39%).

Estos resultados se obtienen de un análisis sobre 86 pacientes con una edad media de 61 años, de los que el 65% eran varones. Casi la mitad de todos eran fumadores o exfumadores y el 65% tenían sobrepeso o eran obesos. Dieciocho (21%) habían estado en una unidad de cuidados intensivos (UCI), 16 (19%) habían tenido ventilación mecánica invasiva y el tiempo medio de ingreso hospitalario fue de 13 días.

El trabajo se acaba de presentar durante el congreso virtual de la Sociedad Española de Neumología (ERS). La investigadora del estudio Sabina Sahanic, de la Clínica Universitaria de Innsbruck, afirma que “la mala noticia es que las personas muestran deterioro pulmonar por Covid-19 semanas después del alta; la buena noticia es que el deterioro tiende a mejorar con el tiempo, lo que sugiere que los pulmones tienen un mecanismo para repararse a sí mismos”.

El presidente de la Sociedad Europea de Neumología, Thierry Troosters, comenta sobre este trabajo en el que no ha participado que “han surgido pruebas anecdóticas desde el comienzo de la pandemia de Covid-19 de que muchos pacientes sufren secuelas debilitantes a largo plazo del coronavirus. La presentación de la doctora Sahanic es importante, porque es uno de los primeros seguimientos prospectivos integrales de estos pacientes y muestra el impacto grave y a largo plazo del COVID-19 en los pulmones y el corazón. Es aleccionador escuchar que más de la mitad de los pacientes en este estudio mostraron daño en sus pulmones y corazón 12 semanas después del alta hospitalaria, y que casi el 40% todavía sufría de síntomas como disnea. La buena noticia, sin embargo, es que los pacientes mejoran y esto seguramente ayudará al proceso de rehabilitación“.

El estudio austriaco, prospectivo, tiene programado también un tercer análisis de los pacientes a las 24 semanas. Durante las evaluaciones se realizan exámenes clínicos, análisis de laboratorio, análisis de las cantidades de oxígeno y dióxido de carbono en sangre arterial, pruebas de función pulmonar, tomografía computarizada (TC) y ecocardiogramas.

En concreto, los análisis de FEV1 y la DLCO mejoraron entre las visitas a las seis y 12 semanas. A las seis semanas, 20 pacientes (23%) mostraron FEV1 como menos del 80% de lo normal, mejorando a 18 pacientes (21%) a las 12 semanas, 24 pacientes (28%) mostraron FVC como menos del 80% de lo normal, mejorando a 16 pacientes (19%) a las 12 semanas, y 28 pacientes (33%) mostraron niveles de DLCO menos del 80% de lo normal, mejorando a 19 pacientes (22%) a las 12 semanas.

Las TC exhibieron que la puntuación que define la gravedad del daño pulmonar general disminuyó de ocho puntos a las seis semanas a cuatro puntos a las doce semanas. También mejoró el daño causado por la inflamación y el líquido en los pulmones causado por el coronavirus, que se manifiesta en las tomografías como opacidades en vidrio esmerilado estuvo presente en 74 pacientes (88%) a las seis semanas y 48 pacientes (56%) a las 12 semanas.

En la visita de las seis semanas, los ecocardiogramas mostraron que 48 pacientes (58,5%) tenían disfunción del ventrículo izquierdo del corazón en el punto en que se relaja y dilata (diástole). Los indicadores biológicos de daño cardíaco, coágulos de sangre e inflamación fueron todos significativamente elevados.

No creemos que la disfunción diastólica del ventrículo izquierdo sea específica de la Covid-19”, afirmó Sahanic, “sino más bien un signo de la gravedad de la enfermedad en general. Afortunadamente, en la cohorte de Innsbruck, no observamos ninguna disfunción cardíaca grave asociada al coronavirus en la fase posaguda. La disfunción diastólica que observamos también tendió a mejorar con el tiempo”.

Para estos investigadores el trabajo muestra la importancia del seguimiento estructurado de los pacientes que han superado una infección grave por SARS-CoV-2.

Así se refleja también en otro trabajo hecho público hoy en el congreso, en el que investigadores franceses concluyen que cuanto antes empiecen los pacientes que dejan la ventilación asistida un programa de rehabilitación pulmonar, mejor y más rápida es su recuperación.

Ejercicios de rehabilitación de un paciente.
Ejercicios de rehabilitación de un paciente. (Frédéric Hérengt/ERS)

Una de las autoras del estudio, Yara Al Chikhanie, del Centro de Rehabilitción Cardio-Respiratoira Dieulefit Santé en Grenoble (Francia), destaca como el hallazgo más importante que los pacientes que fueron admitidos a rehabilitación pulmonar poco después de salir de cuidados intensivos, progresaron más rápido que aquellos que pasaron un período más largo en planta, donde permanecieron inactivos.

“Cuanto antes comienza la rehabilitación y más dura, más rápida y mejor es el progreso en la capacidad de caminar y respirar de los pacientes, así como la ganancia muscular. Los pacientes que comenzaron la rehabilitación en la semana posterior a la desconexión de los ventiladores progresaron más rápido que los que ingresaron después de dos semanas”, expone.

En el estudio se midió el progreso semanal de 19 pacientes que habían pasado un promedio de tres semanas en cuidados intensivos y dos semanas en una planta antes de ser trasladados a la clínica Dieulefit Santé para rehabilitación pulmonar. La mayoría no podía caminar cuando llegaron y pasaron una media de tres semanas en rehabilitación.

Una prueba midió cuánto podían caminar en seis minutos. Al principio, solo podían el 16% de la distancia. A las tres semanas de rehabilitación, esto aumentó una media del 43%, lo que fue una ganancia significativa, aunque indica que aún queda trabajo rehabiltador por hacer.

Al hilo de este estudio, la especialista Carolina de Miguel, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), recuerda que ya en abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento donde enunciaba el papel fundamental de la medicina rehabilitadora en los pacientes Covid.

No obstante, la situación de la primera ola pandémica comprometió esa atención en los pacientes dados de alta. “Los médicos rehabilitadores, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales nos hemos volcado en la atención del paciente crítico con Covid-19, pero muchas salas de rehabilitación y gimnasios en los hospitales se aprovecharon para albergar camas, y eso comprometió la asistencia posterior al alta. Indudablemente, ha habido un déficit de atención”.

De ahí que confía en que ahora la organización hospitalaria contemple de forma adecuada este papel relevante de la rehabilitación en el manejo integral de los pacientes Covid.

Y lanza un mensaje rotundo: “La rehabilitación no es un lujo del que se pueda prescindir, y menos aún en esta enfermedad. Es una necesidad primordial”.


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