• Un ensayo aleatorio examina dos tipos de terapia de oxígeno en casos graves
    por Molly Walker, editora jefe adjunta, MedPage Today

El uso de oxígeno de alto flujo se asoció a una menor necesidad de ventilación mecánica y a un menor tiempo de recuperación en comparación con la oxigenoterapia convencional en pacientes con COVID-19 grave, según un ensayo aleatorizado realizado en Colombia.

El 34% de los pacientes asignados aleatoriamente a recibir oxígeno de alto flujo a través de una cánula nasal estaban intubados en el día 28, en comparación con el 51% de los asignados aleatoriamente a la oxigenoterapia convencional (HR 0,62; IC del 95%: 0,39-0,96; P=0,03), informaron Gustavo Ospina-Tascón, MD, PhD, de la Fundación Valle del Lili en Colombia, y sus colegas en JAMA

El tiempo hasta la recuperación clínica fue de sólo 11 días para los pacientes del grupo de oxígeno de alto flujo frente a los 14 días del grupo de oxígeno convencional

“Los datos sugieren que la oxigenoterapia de alto flujo podría disminuir la necesidad de intubación endotraqueal y el riesgo de intensificación de la terapia en pacientes con insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda, pero sin efecto aparente sobre las tasas de mortalidad”, escribieron los autores.

Aunque la mayoría de las directrices internacionales recomiendan la oxigenoterapia de alto flujo para tratar a los pacientes con COVID grave, “las pruebas que lo respaldan son muy limitadas”, señalaron.

El estudio Cánula Nasal de Alto Flujo en la COVID grave-19 con insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda (HiFLo-Covid) fue un ensayo aleatorio abierto que examinó a los pacientes en tres hospitales de Colombia desde agosto de 2020 hasta enero de 2021. Se incluyeron pacientes adultos con sospecha o confirmación de infección por COVID, dificultad respiratoria y “una relación entre la presión parcial de oxígeno arterial y la fracción de oxígeno inspirado inferior a 200 debido a la COVID-19”.

Los resultados coprimarios fueron la necesidad de intubación y el tiempo de recuperación clínica hasta el día 28.

En total, se asignaron al azar 220 pacientes, 109 a la oxigenoterapia de alto flujo y 111 a la oxigenoterapia convencional, y se incluyeron en el análisis 199 pacientes (media de edad de 60 años, 32,7% mujeres).

La recuperación clínica se produjo en el 78% de los pacientes del grupo de oxígeno de alto flujo y en el 71% de los del grupo de oxígeno convencional.

Los pacientes del grupo de oxígeno de alto flujo tuvieron una mediana menor de días sin respirador, pero con un amplio intervalo de confianza (28 frente a 24 días; OR ajustado 0,77; IC del 95%: 0,33-1,68). La necesidad de tratamiento renal sustitutivo y la duración de la estancia en el hospital y en la UCI fueron similares entre los grupos, y el cociente de riesgo de muerte en el día 28 fue de 0,49 en el grupo de oxigenoterapia de alto flujo en comparación con el grupo de oxigenoterapia convencional.

Además de preservar los recursos, el uso de la ventilación no invasiva para los pacientes con COVID podría “prevenir las complicaciones relacionadas con la ventilación mecánica invasiva, la sedación, el delirio y la parálisis neuromuscular”, escribieron Ospina-Tascón y su equipo.

Las limitaciones de los datos incluyen la falta de doble ciego, debido a la naturaleza abierta del ensayo, la falta de generalización de los resultados, ya que los pacientes procedían únicamente de tres hospitales de un país, y que los criterios de valoración coprimarios podrían aumentar el potencial de error de tipo 1.