Un estudio reciente encontró que una de cada cinco personas que viven con VIH debe ser evaluada para detectar hígado graso, y 1 de cada 10 debe ser referida a un hepatologo.

• Por Benjamin Ryan

Una proporción significativa de personas que viven con VIH, sin hepatitis viral, deben ser evaluadas de forma mas profunda para descartar hígado graso, según un análisis reciente, aplicando un algoritmo diagnóstico y de severidad que evalúa la enfermedad hepática en casos de sospecha de enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD )

La NAFLD y su forma más severa, la esteatosis no alcohólica (NASH), son responsables de una proporción creciente de enfermedad hepática avanzada. La acumulación de grasa en el hígado desencadena inflamación, que con el tiempo puede conducir al desarrollo de tejido cicatricial (fibrosis), cirrosis y cáncer de hígado.

Giada Sebastiani, MD, de la Universidad McGill, y sus colegas buscaron aplicar el algoritmo de diagnóstico, a personas VIH positivas que no tenían virus de hepatitis B o C (VHB o VHC).

Como se describe en HIV Medicine, los autores del estudio analizaron los posibles formas de detección de NAFLD que se llevaron a cabo en la cohorte Enfermedad hepática en VIH (LIVEHIV) en Montreal, la cohorte de la Clínica Metabólica del VIH Modena (MHMC) y la cohorte de Patologías hepáticas en VIH en Palermo ( LHivPa).

En las cohortes LIVEHIV y LHivPa, se diagnosticó hígado graso si el parámetro de atenuación controlada de un participante era de al menos 248 decibeles por metro. En la cohorte MHMC, la enfermedad se diagnosticó si la proporción de la unidad de Hounsfield (HU) del hígado / bazo en la tomografía computarizada abdominal era inferior a 1.1.

El estudio incluyó a 1.542 participantes VIH positivos que no consumieron una cantidad significativa de alcohol, sin hepatitis viral VHB o VHC (conocido como monoinfección por VIH). Trescientos trece (20%) de ellos tenían trastornos metabólicos, que incluyeron obesidad, diabetes o ambos, a quienes se le aplicó el algoritmo de diagnóstico.

Aquellos que tenían NAFLD y tenían un riesgo medio a alto de fibrosis o un nivel elevado de transaminasas ( ALT )requirieron una derivación a un hepatólogo. Entre los participantes VIH positivos, 123 (39%) requirieron dicha referencia de acuerdo con las pautas de tratamiento.

“De acuerdo con las pautas actuales, uno de cada cinco pacientes con infección por VIH debe someterse a una evaluación de higado graso no alcohólico y evaluar su grado de severidad “, concluyeron los autores del estudio. “Además, 1 de cada 10 debe derivarse a un hepatólogo”.

Referencia: Application of guidelines for the management of nonalcoholic fatty liver disease in three prospective cohorts of HIV‐monoinfected patients First published:23 October 2019 https://doi.org/10.1111/hiv.12799