Por Neil Osterweil

Los pacientes con COVID-19 y cáncer en progresión tuvieron un aumento de cinco veces en el riesgo de mortalidad a los 30 días, en comparación con los pacientes con cáncer y COVID-19 que estaban en remisión o no tenían evidencia de cáncer, según datos del Consorcio COVID-19 y Cáncer (CCC19).[1]

Otros factores de riesgo independientes para la mortalidad en pacientes con COVID-19 y cáncer fueron edad avanzada, género masculino, tabaquismo anterior, número de comorbilidades, estado funcional ECOG de 2 o más, y tratamiento con hidroxicloroquina más azitromicina.

De hecho, los pacientes que recibieron hidroxicloroquina y azitromicina tenían un riesgo de muerte casi tres veces mayor que quienes no habían recibido la combinación. Sin embargo, este hallazgo fue de “validez incierta debido a un alto riesgo de confusión residual; por ejemplo, los pacientes que recibieron esta combinación tenían más probabilidades de padecer una enfermedad grave o de ser hospitalizados”, destacó el Dr. Jeremy L. Warner, de Vanderbilt University Medical Center, en Nashville, Estados Unidos.

El Dr. Warner presentó estos hallazgos en una conferencia de prensa en línea. Los hallazgos adicionales del registro CCC19 se presentaron como parte del programa científico virtual del Congreso Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) 2020.

Impacto grave en pacientes con cáncer

“Para las personas con cáncer, el impacto de COVID-19 es especialmente grave, ya sea que hayan estado expuestos al virus o no. Los pacientes con cáncer suelen ser adultos mayores, a menudo con otras afecciones subyacentes, y su sistema inmunológico puede ser suprimido por el cáncer, o debido a quimioterapia, radiación u otro tratamiento”, comentó el presidente de la American Society of Clinical Oncology, Dr. Howard A. Burris III, quien moderó la conferencia de prensa, pero no participó en el estudio de los datos del registro CCC19.

“Los miembros de la American Society of Clinical Oncology nos dicen que han tenido que retrasar o modificar los planes de tratamiento para reducir el riesgo de infección de los pacientes, y no tenemos claro cuál será el impacto de estos cambios. Los retrasos en la detección y el diagnóstico del cáncer también son una preocupación importante”, continuó el Dr. Burris.

“Esto confirma los reportes que han salido de otros centros, incluidas otras partes del mundo, donde han descubierto que las personas con cáncer y COVID-19 tienen peor desenlace”, indicó el Dr. Andrew T. Chan, maestro en salud pública del Massachusetts General Hospital en Boston, Estados Unidos, quien no participó en la investigación.

El grupo del Dr. Chan ha desarrollado una aplicación de estudio de síntomas de COVID-19 con el objetivo de definir si las personas que viven con cáncer tienen mayor riesgo de infecciones, además de saber si el cáncer es un factor de riesgo independiente para la gravedad o mortalidad de COVID-19.

“Utilizando datos de nuestra aplicación pudimos demostrar que las personas que informaron vivir con cáncer tenían mayor riesgo de desarrollar COVID, y eran más propensas a ser hospitalizadas en relación con esta enfermedad”, añadió el Dr. Chan.

Detalles del estudio

El registro CCC19 recopila información de 104 instituciones participantes en Estados Unidos y Canadá, así como datos anónimos de personas en Estados Unidos, Argentina, Canadá, Unión Europea y Reino Unido.

La muestra de 928 pacientes que presentó el Dr. Warner estaba equilibrada por género. La mediana de edad fue de 66 años, y 30% de los pacientes tenía 75 años o más.

En total, 39% de los pacientes estaba en tratamiento activo contra el cáncer, y 43% tenía una enfermedad medible. El cáncer de mama fue el diagnóstico más común, seguido por cáncer de próstata, cánceres gastrointestinales, linfomas y cánceres torácicos.

Dos tercios de los pacientes (68%) tenían un estado funcional ECOG de 0 o 1; 8% un estado funcional de 2, y 5% un estado funcional de 3 o 4. Los pacientes restantes tenían un estado funcional desconocido.

Poco más de la mitad de los pacientes (52%) nunca fueron fumadores; 37% exfumadores, y 5% fumadores actuales; el resto de los pacientes (6%) tenía un estado de tabaquismo desconocido.

En una mediana de seguimiento de 21 días, 121 pacientes (13%) habían muerto. Todos los decesos ocurrieron dentro de los 30 días posteriores al diagnóstico de COVID-19. Entre los pacientes que fallecieron, 78 eran varones; 64 exfumadores; 70 tenían 75 años o más; 41 tenían cáncer activo o estable; 25 cáncer en progresión, y 42 un estado funcional ECOG de 2 o más.

En total, 466 pacientes fueron hospitalizados; de ellos 106 (23%) fallecieron. Entre los 132 pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos, 50 (38%) fallecieron, incluidos 27 pacientes de 75 años o más, y 15 con un estado funcional ECOG de 2 o más. De los 116 pacientes que requirieron intubación, 50 (43%) fallecieron, incluidos 26 que tenían 75 años o más, y 11 que tenían un estado funcional de 2 o más.

Todavía es temprano, y se necesitará un tamaño de muestra más grande con un seguimiento más largo para obtener una imagen más completa de cómo COVID-19 afecta a subconjuntos de pacientes específicos a lo largo del tiempo, destacó el Dr. Warner.

La American Society of Clinical Oncology ha establecido su propio registro COVID-19 para recopilar datos a corto y largo plazos durante la pandemia.

“Podremos aprender sobre la forma en que la pandemia ha afectado la atención del cáncer, así como los efectos a largo plazo de COVID-19 en pacientes con cáncer, y comprender qué enfoques de atención funcionan mejor”, agregó el Dr. Richard L. Schilsky, director médico y vicepresidente ejecutivo de la American Society of Clinical Oncology, durante la sesión informativa.
En: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5905493